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El gobierno de Estados Unidos ha puesto fin a la neutralidad de la red

El objetivo de la neutralidad de la red es asegurar una internet libre y abierta, en la que haya condiciones igualitarias para todos los consumidores al tiempo que se evita que los prestadores de servicio de banda ancha favorezcan sus propios contenidos o los de las empresas que paguen más.

Con una mayoría de 3 votos republicanos sobre 2 votos demócratas, la neutralidad de la red llegó a su fin el pasado jueves en Estados Unidos, cuando la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) aprobó el plan de su presidente, Ajit Pai, para acabar con esas protecciones heredadas del gobierno de Barack Obama. Y así entregando el control de Internet a los grandes proveedores de servicio como Comcast, AT&T y Verizon.

El cambio de las reglas aprobado bajo el auspicio del gobierno de Donald Trump ha sido duramente criticado por las organizaciones que defienden una internet libre. Tales como por grandes compañías del sector como Facebook y Alphabet, la empresa matriz de Google, y el Partido Demócrata.

Los partidarios del fin de la neutralidad sostienen que la normativa de 2015 dificultaba el progreso y la inversión en el área de las telecomunicaciones.

¿Cómo puede afectar el fin de la neutralidad de la red?

Subida de los precios de conexión

De acuerdo a Ryan Singel, experto en neutralidad de la red del Centro de Estudios de Internet y la Sociedad de la Universidad de Stanford, uno de los primeros efectos será una subida en los precios de conexión.

Sin embargo, el especialista explica que las principales consecuencias no se van a hacer visibles de forma inmediata. Tampoco tendrán un efecto «directo» sobre los usuarios corrientes, aunque serán estos los mayores afectados.

Hasta ahora, cualquier empresa que quisiera utilizar la red podía hacerlo independiente de su poder o envergadura. Pero a partir de ahora, las empresas podrán discriminar a qué usuarios le dan un mayor ancho de banda o a quiénes limitarán o cortarán los servicios.

«Netflix, por ejemplo, se volverá más cara. Como tendrán que pagar tarifas más altas por utilizar internet de mejor calidad para ofrecer sus servicios, necesitarán cobrar más a sus usuarios para mantenerlo. Así que veremos que Internet se volverá mucho más caro en los servicios por los que pagas«, explica Singel.

Otros servicios, como los de ventas en línea, también pueden experimentar una subida de precios. Al tener que pagar más por el servicio de internet, subirán también los precios en los productos.

Menos variedad

Singel advierte que habrá también menos servicios gratuitos. Dado que las empresas que ahora ofrecen este tipo de utilidades tendrán que pagar más, si no cobran más se harán inviables desde el punto de vista económico.

Censura

Las compañías proveedoras de servicios de internet podrán bloquear o censurar contenidos por cualquier motivo.

Anteriormente, cualquier servicio y aplicación eran legales dentro de las leyes estadounidenses y nadie podía interferir en eso. Ahora esta prerrogativa pertenece también a los proveedores de servicio.

Consecuencias mundiales

La falta de variedad de internet y una red «más aburrida» serán una de las principales consecuencias a nivel global.

Otras de las perdedoras serán las empresas o incluso usuarios extranjeros que alberguen información en servidores de ese país.

Las posibilidades de entrar en el mercado digital estadounidense, se harán más difíciles. Llevará procesos en los que serán los proveedores de internet quienes tendrán la última palabra.

Un efecto similar para las empresas, innovadores, pequeños emprendimientos o aplicaciones que busquen alojar información en servidores estadounidenses: podrían encontrar que la velocidad para acceder a ellos se ralentice o aumente.

A partir de ahora, el tamaño de la empresa garantizará que tenga un mejor o peor servicio de internet.

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